Muchos propietarios de viviendas
'olvidan' muchas veces los impuestos que afectan a las propiedades
inmobiliarias y los controles que existen por parte de las
autoridades locales, autonómicas y estatales.
1.
Desde el momento en que se compra una vivienda, se debe
hacer una escritura publica notarial de compra. Los notarios
están obligados a informar a las autoridades fiscales
de las operaciones de compra y venta de propiedades que
se hacen cada día. En esa compraventa realizada queda
constancia de la persona o sociedad que compra y la persona
o sociedad que vende. Los inspectores de Hacienda tienen
plena libertad para saber las operaciones notariales que
se hacen cada día en las notarías de toda
España.
2.
El comprador debe liquidar el llamado Impuesto sobre Transmisiones
Patrimoniales a la comunidad autónoma, con lo cual
queda registrado ese pago de esa propiedad a la comunidad
autónoma.
3.
El vendedor debe declarar la compraventa en su declaración
fiscal anual. Si se trata de un no residente, el comprador
debe retener un 10% del valor de venta e ingresarlo en Hacienda
antes de 30 días de la transmisión. En ese
documento también queda clara la identificación
del vendedor y del comprador. Además de eso, el vendedor
debe declarar la ganancia obtenida por la venta.
Algunas personas extranjeras
no lo hacen. Cada día hay mayor intercambio de información
entre los países de la Unión Europea en materia
de impuestos por lo cual la Hacienda española puede
contactar con sus homólogas de Inglaterra, Alemania,
etc.
4.
Cada año el propietario debe declarar sus propiedades
en su declaración de renta y de patrimonio tanto
si es persona física residente como también
no residente. Si se trata de propiedades a nombre de sociedades
también deben declararlas.
5.
Si la propiedad se alquila, esos alquileres deben ser declarados
a la Hacienda española. No es muy difícil
para los inspectores de Hacienda saber que esa propiedad
se está alquilando, ya que por consumo de agua y
de electricidad se puede deducir que existe alquiler.
6.
Los ayuntamientos también controlan las propiedades
que están en su territorio. Así los propietarios
deben pagar los impuestos municipales, que son el llamado
IBI (Impuesto sobre Bienes Inmuebles) y los impuestos municipales
de basura.
7.
Las sociedades que tienen propiedades tampoco escapan del
control. Si los socios propietarios de la propiedad utilizan
esa vivienda, la sociedad se entiende que recibe un alquiler
a precio de mercado que también debe ser declarado
cada año.
8.
Las comunidades autónomas están ultimando
un control más estricto aún de las propiedades.
Existe un catastro que controla todas las propiedades de
una región. Además de ello, las comunidades
autónomas están en un proyecto de fotos aéreas
que a través de Internet se puede saber cuál
es el precio de mercado de una propiedad. Esto es, en la
práctica, las operaciones de compraventa se hacen
en muchas ocasiones por valores que no corresponden a la
realidad. Así pues, Hacienda es consciente de que
un porcentaje importante de las compraventas no se hacen
por el precio declarado en la notaría, sino por mucho
más. Posteriormente surgen conflictos, porque los
registros de la propiedad y Hacienda estatal, que tienen
técnicos y arquitectos que valoran las propiedades
a su justo valor, envían cartas a las dos partes
que han intervenidos (comprador y vendedor) para explicarles
que lo que se ha declarado no es la realidad, sino una ficción
para escapar de los impuestos.
En conclusión,
decir que aunque muchas personas extranjeras crean que sus
propiedades no están controladas correctamente por
las autoridades españolas, que sean conscientes de
las repercusiones de no hacer las cosas correctamente. Si
hace 15 años la situación era más primitiva
para la Hacienda española por la escasez de medios
técnicos, decir que los servicios de inspección
han evolucionado muchísimo con la tecnología
que hoy es posible para controlar, esto es básicamente
los ordenadores, Internet y la mayor coordinación
que cada vez existe entre los países europeos para
luchar contra el fraude y la evasión de impuestos.
Además de ello la Hacienda española presume
de ser una de las más avanzadas de la Unión
Europea.